Un clásico cordobés no se juega solo en Córdoba. También se vive lejos. Muy lejos. El domingo a las 17.30, cuando Belgrano y Talleres salten a la cancha en el Gigante de Alberdi, habrá hinchas siguiendo el partido a miles de kilómetros de distancia. Algunos en Europa. Otros en Brasil. Y también en el Caribe mexicano.
Allí, en Playa del Carmen, el corazón albiazul también se prepara para latir fuerte.
Una tribuna albiazul en el Caribe
A más de 6.000 kilómetros de Córdoba, la filial de Talleres en esa ciudad de México organizó una convocatoria para vivir el clásico como si estuvieran en la popular.
La cita será el domingo 15 de marzo a las 15.30 (en Playa hay dos horas de diferencia).
El punto de encuentro: Hostel Izsla. Un rincón del Caribe que, por unas horas, se convertirá en una pequeña sucursal del sentimiento cordobés.
Habrá camisetas. Habrá banderas. Habrá canciones. Y, sobre todo, habrá ganas de alentar.
Una pasión que se organiza
Seguir al equipo desde otro país no siempre es sencillo. Hay diferencias horarias. Hay compromisos laborales. Y muchas veces no es fácil coincidir.
Hinchas de Talleres en Playa del Carmen, México, donde se juntarán a ver el clásico con Belgrano. (Gentileza)
Pero la organización ayuda. La filial está encabezada por Martu Llanos, su presidenta. El grupo se completa con Luis, vicepresidente; Karen, secretaria y encargada de redes sociales; y Maxi, quien colabora como subsecretario desde Córdoba.
Entre todos sostienen una comunidad de más de 30 hinchas que mantienen viva la pasión albiazul en la Riviera Maya.
A veces cuesta coincidir. Pero siempre aparece la forma de reunirse.
Porque cuando juega Talleres, la distancia pesa un poco menos.
Una historia detrás de la camiseta
La movida tiene, además, un costado personal. Para "Martu", mantener activa la filial es también una forma de honrar a su padre, Mario Llanos, fallecido recientemente.
Fue él quien la llevó por primera vez a la cancha. Quien le enseñó la pasión por Talleres.
“Esto que hago es porque él siempre me llevó a la cancha y me enseñó que a Talleres nunca se lo deja solo”, cuenta.
El clásico también se juega lejos. La invitación está abierta para todos los hinchas de Talleres que estén en la Riviera Maya.
La idea es simple: juntarse, alentar y compartir el partido como si estuvieran en Córdoba.
Porque el fútbol tiene algo especial. Puede dividir ciudades. Puede generar discusiones eternas.
Pero también tiene la capacidad de unir a la gente… incluso cuando el estadio queda a más de seis mil kilómetros.




